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HISTORIA UFM

Creemos que debe existir una oportunidad de superación académica diferente de las ya existentes; una oportunidad diferente tanto en lo que respecta a la orientación administrativa y docente como en lo referente a la filosofía sobre el orden social y a la formación profesional que conducen al progreso pacífico de los pueblos. Muso

Cuánta satisfacción sentiría Manuel F. Ayau y los fundadores de la Universidad Francisco Marroquín, al ver que, después de 50 años, esta pequeña universidad de Guatemala haya sido catalogada por TheBestSchools.org como la número uno en el mundo para el estudio de la economía clásica liberal, incluso ante renombradas universidades como University of Chicago, George Mason University o New York University. E incluso que un personaje destacado como George Gilder: inversionista, economista y autor estadounidense del famoso libro Wealth and Poverty en 1981, dedicara un capítulo de su libro Life After Google, a la Universidad Francisco Marroquín.

Lo que destaca en la UFM es que todos sus estudiantes se familiarizan con las ideas de economistas como Ludwig von Mises, Henry Hazlitt, F. A. Hayek, Adam Smith o Carl Menger, entre otros. Estos grandes pensadores respaldan el libre mercado, pretenden limitar la intervención del Gobierno y creen en el orden espontáneo. La economía clásica, explicada por estos economistas, constituye una fuerza intelectual muy relevante en el mundo actual.

Libro-Gilder

La Universidad Francisco Marroquín es un ejemplo maravilloso y poco común. En pocos años se ha colocado entre las universidades líderes en América Latina, con una influencia muy importante en la región. No conozco otra historia de éxito. Milton Friedman.

HISTORIA UFM

Muso-y-Hayek

Creemos que debe existir una oportunidad de superación académica diferente de las ya existentes; una oportunidad diferente tanto en lo que respecta a la orientación administrativa y docente como en lo referente a la filosofía sobre el orden social y a la formación profesional que conducen al progreso pacífico de los pueblos. Muso

Cuánta satisfacción sentiría Manuel F. Ayau y los fundadores de la Universidad Francisco Marroquín, al ver que, después de 50 años, esta pequeña universidad de Guatemala haya sido catalogada por TheBestSchools.org como la número uno en el mundo para el estudio de la economía clásica liberal, incluso ante renombradas universidades como University of Chicago, George Mason University o New York University. E incluso que un personaje destacado como George Gilder: inversionista, economista y autor estadounidense del famoso libro Wealth and Poverty en 1981, dedicara un capítulo de su libro Life After Google, a la Universidad Francisco Marroquín.

Lo que destaca en la UFM es que todos sus estudiantes se familiarizan con las ideas de economistas como Ludwig von Mises, Henry Hazlitt, F. A. Hayek, Adam Smith o Carl Menger, entre otros. Estos grandes pensadores respaldan el libre mercado, pretenden limitar la intervención del Gobierno y creen en el orden espontáneo. La economía clásica, explicada por estos economistas, constituye una fuerza intelectual muy relevante en el mundo actual.

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La Universidad Francisco Marroquín es un ejemplo maravilloso y poco común. En pocos años se ha colocado entre las universidades líderes en América Latina, con una influencia muy importante en la región. No conozco otra historia de éxito. Milton Friedman.

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UN MODELO PARA LOGRAR LA LIBERTAD

Giancarlo Ibárgüen S., rector de la UFM del 2003 al 2013, en su artículo “Un modelo para lograr la libertad”, nos cuenta sobre la fundación de la UFM:

En 1958, poco antes de que Fidel Castro conquistara Cuba, se conformó en Guatemala uno de los primeros centros de estudio de la economía liberal clásica en América Latina. Surgió de las discusiones de un grupo de amigos, preocupados por encontrar soluciones al problema de la pobreza en el país. En el grupo participaba Manuel —el “Muso”— Ayau. En su modesta sede —el Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES)— emprendieron la redacción de folletos y la traducción al español de textos de grandes pensadores liberales clásicos, que posteriormente hicieron llegar a otros latinoamericanos interesados en el tema. Las ideas expresadas en estos folletos tuvieron eco en toda Latinoamérica. El peruano Enrique Ghersi cuenta: “Fue un folleto escrito por Ayau en los años 70, Cómo subdesarrollar un país en diez lecciones, el que despertó en mí la vocación y el compromiso de defender la libertad”. Enrique es coautor, con Hernando de Soto, del famoso libro El otro sendero.

El CEES también invitó a Guatemala a famosos economistas para defender la filosofía libertaria y constituir aquí un ejemplo de libertad económica. Entre los visitantes están Henry Hazlitt (1964), Ludwig von Mises (1964), Friedrich Hayek (1965), Leonard Read (1965) y Ludwig Erhard (1968).

Los folletos del CEES constituyen un desafío a la teoría socialista y a la teoría económica keynesiana; y en ellos se ha explicado la relación entre el capital, los salarios y el empleo; se ha cuestionado la política del pleno empleo y su impacto en los niveles salariales; se han precisado con claridad las causas y los efectos de la inflación, la manipulación de la moneda, la sustitución de las importaciones, los controles de los precios, los salarios mínimos y la reforma agraria; se ha defendido la relación entre el libre comercio y el crecimiento económico, y entre la tarea del emprendedor y los derechos de propiedad. Cuando yo tenía trece años era ya un ávido lector de las publicaciones del CEES, que mi padre recibía, y desde entonces consideré a Manuel Ayau como mi mentor.

La decisión de fundar la Universidad Francisco Marroquín (UFM) obedeció al aumento de la influencia del socialismo en los ámbitos académicos. El éxito de la Sociedad Fabiana hizo que los miembros del CEES se convencieran de que educar a la élite influyente era la iniciativa más importante en la marcha del país hacia su destino. Dicha iniciativa implicaba un verdadero desafío, porque había que tomarlo frente a un ambiente intelectual hostil y políticamente peligroso; de hecho, conllevaba cierto riesgo y exigía un claro sacrificio personal. Guatemala era el territorio latinoamericano más importante para el marxismo y el primer experimento comunista, mucho tiempo antes que Cuba. Para el movimiento internacional comunista, Guatemala era el destino ideal (antes de partir para la isla, el Ché Guevara se dedicó activamente a la política en Guatemala). El movimiento se afianzó en la universidad nacional y desde allí se difundió a las universidades privadas. Cuando se creó la UFM, la actividad de la guerrilla estaba en su apogeo. 

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Por lo mismo, en 1971, cuando Ayau y sus partidarios —improvisadores rebeldes, como se hacían llamar— fundaron la UFM, lograron algo que pocas personas habían alcanzado, e incluso intentado, antes: desarrollaron un nuevo modelo para promover las ideas liberales clásicas en el mundo.

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Con su gran creatividad y espíritu emprendedor, Ayau diseñó una institución que ha revolucionado y trascendido a nivel internacional.

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EMPRENDIMIENTO EN LAS IDEAS

Rigoberto Juárez-Paz elaboró para la UFM un Ideario, que se basa en la filosofía liberal clásica y abarca todos los aspectos de la estructura institucional: organización, administración, actividades docentes y relación con la sociedad. A pesar de que somos una institución sin fines de lucro, la universidad opera como si lo fuera, en el sentido de que sometemos nuestras propias decisiones y actividades, lo mismo que las de nuestro personal, a la ley de la oferta y la demanda. 

La UFM ha desafiado el concepto de la academia tradicional: no suscribe contratos permanentes; sus directivos son empresarios y emprendedores; a los directores de los departamentos se les exige atenerse a un presupuesto equilibrado. Con el propósito de realizar nuestra labor social como educadores, la universidad no participa en asuntos políticos y sociales cotidianos; en su lugar, se centra en cuestiones esenciales que trascienden los problemas contemporáneos.

Consideramos que la UFM es única en el mundo por otra razón: damos a conocer a todos los estudiantes, independientemente de la carrera que cursen (Arquitectura, Administración de Empresas, Odontología, Economía, Educación, Derecho, Medicina, Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, Psicología y Auditoría), el origen y las causas de la riqueza en los países.

En los programas de estudio de la licenciatura incluimos cuatro cursos fundamentales, de un semestre de duración cada uno; en los programas de posgrado, estos cursos se comprimen, para formar dos. Dos de ellos, en los que se estudian los procesos económicos, comienzan con un análisis de la ventaja comparativa, como componente fundamental del desarrollo de la sociedad humana. El pénsum también incluye competencia y emprendimiento, formación de precios, el papel de la propiedad privada, dinero y banca, inflación, tasas crediticias y de interés, el papel del Gobierno y los costos de la intervención estatal. En los otros dos cursos se tratan temas relacionados con la libertad como concepto filosófico. Uno está basado en The Constitution of Liberty, de Friedrich Hayek y su análisis de la evolución de los conceptos libertad, Estado de derecho, uso del conocimiento en la sociedad y poder creativo de las sociedades libres. El otro incluye lecturas de La acción humana y del Liberalismo, de Mises: se centra en la economía austriaca y la influencia de la filosofía en la historia del pensamiento económico.

También se brinda en él un análisis crítico del socialismo. Los estudiantes de licenciatura deben tomar un quinto curso, en el que se les enseña a analizar los problemas cotidianos reales, con la ayuda del conocimiento y las herramientas que se les proporcionaron en los cursos fundamentales.

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LA CREACIÓN DE UNA CULTURA DE PENSAMIENTO INDEPENDIENTE

En el 2003 iniciamos una revolución interna, consistente en cambiar el enfoque de la docencia en los salones de clase: en lugar de poner el énfasis en la enseñanza, empezó a ponerse en el aprendizaje, mediante el uso intensivo de la práctica socrática. Estamos pasando de una cultura de dominio y control —en la que el profesor es el centro de la experiencia del estudiante— a un modelo más dinámico, en el que los estudiantes participan activamente en la facilitación de su propio aprendizaje. Con este modelo se pretende que los alumnos, con la guía del profesor, aprendan a ser responsables de su proceso de aprendizaje y a dominar su plan de estudios. 

Los salones de clases a los que el estudiante asiste, y en los que participa con otros activamente, facilitan un ambiente de interacción social compleja y normas de comportamiento, que crean una cultura de independencia intelectual, innovación, descubrimiento y aprendizaje genuino. Creemos que el método socrático es la mejor técnica para que los estudiantes exploren el significado de la libertad. Las analogías hayekianas y del proceso de mercado con el aprendizaje y la cultura escolar son numerosas, y siempre formarán parte del aprendizaje de nuestros estudiantes.

¡Las posibilidades de difundir las ideas sobre la libertad son ilimitadas! 

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Así, pues, la UFM cumple 50 años, con la misión inicial de difundir los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables. En su discurso inaugural, Muso comparte una serie de creencias en las que resume el pensamiento que alienta detrás de la misión.

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La fundación de la UFM se inspiró en los ejemplos de otros que ya se habían comprometido a promover las ideas libertarias. Fue la motivación de los estudiantes, de algunos promotores de ideas y amigos de las organizaciones como la Foundation for Economic Education, Mont Pelerin Society y Liberty Fund, lo que convenció a los fundadores de la UFM para que asumieran el desafío de fundar una universidad liberal clásica, en un país pobre, donde la lucha de las ideas había pasado del discurso a la violencia. Hoy la UFM es una empresa única y estable en el mundo: un centro de estudio, promoción y defensa de la libertad, que trasciende las fronteras de Guatemala. La UFM se ha convertido en un modelo a seguir. Creemos que la perspectiva apuntada puede inspirar a otros para que creen empresas que contribuyan a difundir la libertad por todas partes.

Nos llevamos el desafío de hacer una revolución que cambie el rumbo de nuestra historia, pero no con armas, amenazas o violencia; ni desde trincheras ideológicas que nos cieguen y nos conduzcan a ver enemigos en nuestros propios hermanos; sino a través del diálogo abierto y franco, del cuestionamiento respetuoso y el triunfo de las ideas.

Edwin Xol, graduado magna cum laude, becario del programa ITA. Discurso pronunciado durante el acto de graduación, 2007.

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Creemos firmemente en la capacidad del hombre, precisamente reconociendo la imperfección de todo lo humano, para encontrar mejor su destino en libertad pacífica y no compelido por la colectividad personificada del Estado.

Creemos en los derechos individuales. Que la libertad y la propiedad deben ser siempre respetadas, tanto por ser innatas al hombre como porque así conviene a todo conglomerado social. No creemos que exista conflicto alguno entre los derechos individuales y el interés social, como sí podría haberlo entre el interés individual y el interés general.

Creemos que ni la verdad ni la justicia pueden ser descubiertas contando votos. Creemos en la democracia, pero estimamos que el sufragio, si bien es un método adecuado para averiguar cuáles son los deseos mayoritarios y para decidir asuntos de procedimiento, no lo es para descubrir ni la verdad ni la justicia.

Creemos en regímenes de derecho y no de hombres o grupos de hombres, ya constituyan estos una mayoría o una minoría; en gobiernos de derecho, basados en reglas abstractas de conducta justa que no discriminen por razón de raza, religión o posición económica y que permitan a los hombres planear sus vidas con la certeza de que los resultados de sus actos ajustados a la ley serán respetados.

Creemos en la eficacia del orden espontáneo o cosmos —como le llamaban los antiguos griegos— en el cual, actuando libre y pacíficamente, los hombres se organizan para alcanzar mejor sus fines materiales y espirituales que bajo un orden diseñado e impuesto o taxis, adoptado a propósito, y que solo es propio de un negocio, un gobierno o un ejército.

Creemos que solo las personas responsables pueden crear civilizaciones prósperas y pacíficas, y que donde no hay libertad no florece la responsabilidad.

Creemos que solo hay una justicia, la que consiste en dar a cada cual lo suyo, y que cualquier calificativo a la justicia tiende a causar conflictos y a destruir la justicia misma. 

Creemos que una sociedad pluralista y democrática siempre dará mayores oportunidades de progreso y paz, pues en ella el único medio de adopción general de ideas es la persuasión, no la imposición; el respeto y no la violencia. En una sociedad pluralista, la múltiple y variada experimentación pacífica tiene amplio margen para suplir la falta de omnisciencia humana.

UNA UNIVERSIDAD PEQUEÑA

Desde antes de su fundación, el criterio fundamental para crear la UFM fue que se tratara de una universidad pequeña, cuyos esfuerzos se enfocaran hacia una élite académica del más alto nivel posible, para que el influjo de sus graduados fuese de arriba hacia abajo en la pirámide de diseminación de ideas. Nuestra política ha sido la de restringir el ingreso sobre la base de potenciar los requisitos de aptitud.

Nuestro criterio de que sea pequeña se sustenta de la siguiente manera: 1) Si deseamos el más alto nivel académico, es imprescindible seleccionar un grupo no muy dispar a ese alto nivel. 2) Si se tiene éxito en la selección apuntada, los profesores se sentirán más estimulados ante la exigencia de los estudiantes. 3) Es más fácil controlar adecuadamente una institución pequeña que una grande. 4) En general, participamos en el criterio de que la demanda de educación superior debe ser satisfecha preferiblemente por un número mayor de universidades pequeñas que por uno menor de universidades grandes.

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UNIVERSIDAD SIN FINES DE LUCRO

Desde su fundación, se decidió que la UFM no perteneciera a nadie, en el sentido de que nadie pueda ejercer los derechos generalmente asociados con la propiedad de algo. Nadie tiene sobre ella derechos que pueda vender o heredar. Es una entidad no lucrativa, en el sentido que no produce dividendos. Cualquier superávit es incorporado a su patrimonio.

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UN HUMANISMO DIFERENTE

Con los principios de la fundación de la UFM ya establecidos, sus fundadores debían definir el nombre que se le daría y se inspiraron en el humanismo de Francisco Marroquín. Francisco Pérez de Antón nos cuenta la historia del obispo humanista en la Semblanza y loa de Francisco Marroquín. Cuenta que el obispo nació en la provincia de Santander, en 1499, y después de cursar la carrera eclesiástica y ordenarse de sacerdote, obtuvo la licenciatura en Filosofía y Teología.

A sus 27 años, sus valores y su vocación lo acercan a un movimiento que se fragua en las universidades españolas y cuestiona el derecho de los conquistadores a hacer la guerra a los indios y a esclavizar a los pueblos conquistados. Todos los hombres, afirman los seguidores de esta corriente, son iguales ante Dios y ante la ley, y ninguna sociedad puede llamarse justa, si no se basa en el libre ejercicio de la voluntad humana. 

En 1527, Marroquín viajó a México, donde Pedro de Alvarado consiguió persuadirlo para que abandonara la audiencia mexicana y viajara, como simple cura, a la ciudad de Santiago, en el valle de Almolonga.

El obispo encontró en Santiago de los Caballeros una ciudad sin rey, sin ley y sin Dios. La esclavitud dominaba la vida del territorio. El derecho y la justicia eran prácticamente inexistentes. Desde ese momento Francisco Marroquín dedicó su vida a la lucha por las ideas humanitarias, donde los hechos chocan con el derecho, la libertad con la esclavitud, la igualdad con la justicia y la fraternidad con toda clase de rechazo.

En su epistolario el obispo expresa una gran ilusión: fundar una universidad en la ciudad de Santiago. Sin embargo, ni el tiempo ni los recursos se lo permitieron. Francisco Pérez de Antón expresa: “Pues yo tengo para mí que esos ideales de libertad y justicia se vinculan, por línea directa, con los de los guatemaltecos que, en nuestro siglo, hicieron posible el sueño de Marroquín, y, en justo homenaje, bautizaron esta universidad con el nombre del prócer.

SÍMBOLOS Y LETRAS CON LOS QUE SE DESCRIBE A LA UFM

Habiendo determinado que la universidad llevara el nombre del arzobispo Francisco Marroquín, sus fundadores adoptaron el escudo de la misma, circundado por el lema “Veritas, Libertas, Jvstitia”, resumen de todo sentido ético en ella. Veritas: (la verdad) como camino hacia el bien. Libertas (la libertad) como base única para ser responsable. Jvstitia (la justicia) como signo de ecuanimidad en nuestra relación con los otros. 

El diseño y forma del escudo son los del conocido como aragonés, con partición denominada cuartelado en cruz. Consta de tres partes principales: 1.º El jefe, 2.º El centro y 3.º La punta. 

El escudo adopta dos tipos de figuras: naturales y artificiales.

En las figuras naturales encontramos el león rampante sobre fondo azur (azul), que representa el coraje: la decisión y el valor de nuestras iniciativas. El león está mirando hacia la derecha y en posición de ataque, con la pata derecha de arriba más alta que la izquierda. El azur representa justicia, verdad y lealtad.

La segunda figura natural es la banda de gules engolada en bocas de dragantes de sinople sobre fondo de oro, que representan la nobleza: esa continua prueba de confianza que debemos dar a los demás, en nuestra convivencia diaria. El fondo de oro representa nobleza, magnanimidad, constancia y sabiduría; la banda representa el tahalí en que los caballeros llevaban la espada.

La primera figura artificial, a base de objetos hechos por el hombre, es un castillo de tres torres sobre fondo de gules. Esta figura representa la fortaleza o, lo que es lo mismo, una flexibilidad sin sometimiento, ante cualquier prueba, dificultad o reto. Al castillo de tres torres, con la de en medio más alta que la de los extremos se le llama, donjonada. En cuanto al techo de las ya mencionadas se le llama Torre Cubierta. El gules (rojo) representa fortaleza, victoria, osadía, fuerza de espíritu.

La segunda figura artificial es el copón sobre fondo azul que representa la sabiduría: más que erudición, es sentido común para saber situarse y avanzar. Ricahombría y grandeza del reino; tomando en cuenta la grandeza de la España de aquellos fastuosos tiempos. La punta en fondo de plata representa integridad, firmeza y vigilancia.

El 25 de noviembre de 1976, durante la clausura del año académico, se estrenó la bandera de la UFM, diseñada por Adolfo Lau, y se cantó por primera vez el himno de universidad. El himno fue escrito por Rigoberto Juárez-Paz. La música es del maestro Jorge A. Sarmientos. El arreglo orquestal por el maestro Ricardo del Carmen.

Escudo UFM
Escudo UFM

LA GENTE TOMA DECISIONES CON BASE EN JUICIOS ÉTICOS

Para cerrar este capítulo en torno a la fundación de la UFM, es importante notar que desde sus inicios fue concebida y después fundada sobre principios éticos. Muso compartía con sus estudiantes lo que sigue: “La gente no toma decisiones estudiando la elasticidad de la demanda, sino con base en juicios éticos. Sigamos este camino, porque es el camino correcto, honrado, bueno… Solo sobre estas bases vale la pena arriesgarse tomando decisiones”.

Estos principios éticos quedan plasmados en la columna vertebral de la excelencia académica del alumno UFM: Su tenacidad en perseguir, hacer y difundir el bien, sabedor de que tendrá que mantenerse vigilante de la libertad propia, y afrontar, con prudente valentía, los riesgos que implica cualquier desafío humano.

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Estábamos convencidos de que, a largo plazo, las ideas gobiernan; que si nuestro país iba a gozar de prosperidad pacífica, sin opresión de grupos ideológicos, era necesario que suficientes personas influyentes comprendieran claramente la organización de la sociedad libre, y obtuvieran, así, la convicción y el coraje de defenderla. Muso.